Seguridad corporativa en los viajes

Business Travel y seguridad: los nuevos retos de la movilidad corporativa

Los viajes corporativos atraviesan una nueva etapa marcada por la incertidumbre. Tras varios años de recuperación de la movilidad internacional, las empresas vuelven a enfrentarse a un escenario donde factores como los conflictos geopolíticos, las amenazas digitales, los cambios regulatorios o los fenómenos climáticos condicionan la planificación de cualquier desplazamiento profesional.

A medida que los equipos se internacionalizan y las organizaciones mantienen relaciones comerciales en mercados cada vez más diversos, la seguridad del viajero ha pasado a ocupar un lugar prioritario en las políticas corporativas. Hoy, gestionar un programa de business travel implica mucho más que reservar vuelos y hoteles. También supone anticipar riesgos, proteger a los empleados y garantizar la continuidad de la actividad empresarial ante cualquier imprevisto.

El impacto de la geopolítica en la movilidad corporativa

La geopolítica se ha convertido en uno de los principales factores que condicionan la movilidad internacional. Los conflictos armados, las tensiones diplomáticas o las restricciones impuestas por determinados gobiernos pueden alterar en cuestión de horas rutas aéreas, conexiones internacionales y agendas corporativas.

Durante los últimos años, numerosos episodios de inestabilidad han obligado a cancelar vuelos, cerrar espacios aéreos estratégicos y reorganizar eventos empresariales previstos con meses de antelación. Como consecuencia, muchas organizaciones han comenzado a incorporar el análisis geopolítico dentro de sus procesos de aprobación de viajes.

Esta situación también está afectando a la percepción de riesgo de las empresas. Los informes de la Global Business Travel Association (GBTA) muestran una reducción significativa del optimismo del sector durante 2026, especialmente entre compañías europeas, donde la preocupación por el impacto de los conflictos internacionales alcanza niveles especialmente elevados.

Ante este escenario, muchas organizaciones están revisando sus políticas de desplazamiento. Algunas han limitado los viajes a determinadas regiones, mientras que otras han optado por trasladar reuniones y eventos a mercados considerados más seguros.

Aun así, la presencialidad sigue siendo una herramienta clave para el desarrollo empresarial. Las reuniones con clientes, la asistencia a ferias internacionales o las negociaciones estratégicas continúan requiriendo interacción directa. Por este motivo, las empresas necesitan encontrar un equilibrio entre la expansión comercial y la gestión del riesgo.

En este contexto, la figura del travel manager adquiere una relevancia cada vez mayor. Su papel ya no se limita al control presupuestario, sino que incluye la evaluación de riesgos, la coordinación con proveedores y la implementación de medidas que garanticen la seguridad de los viajeros corporativos. De hecho, la creciente complejidad de los desplazamientos internacionales ha reforzado la importancia de estos perfiles especializados, responsables de coordinar la estrategia de movilidad y anticipar posibles incidencias durante el viaje.

Los principales riesgos para el Business Travel internacional

Los riesgos asociados a los viajes de negocios son cada vez más diversos y complejos. Las empresas ya no deben centrarse únicamente en cuestiones logísticas, sino también en factores externos que pueden afectar directamente a la seguridad de los empleados.

Uno de los desafíos más evidentes es el incremento de los fenómenos meteorológicos extremos. Olas de calor, inundaciones, tormentas o incendios forestales están alterando la operativa de aeropuertos y redes de transporte en numerosas regiones del mundo.

A ello se suman los cambios regulatorios que afectan a la movilidad internacional. La implantación de sistemas como el Entry Exit System (EES) o la futura autorización ETIAS en la Unión Europea añade nuevos requisitos para determinados viajeros y obliga a una mayor planificación de los desplazamientos.

Actualmente, los principales riesgos para el business travel internacional pueden agruparse en cuatro grandes categorías:

  • Riesgos geopolíticos, como conflictos armados, tensiones diplomáticas o restricciones gubernamentales que afectan a la movilidad internacional.
  • Riesgos climáticos y medioambientales, derivados del aumento de fenómenos extremos que pueden provocar cancelaciones, retrasos o cambios de itinerario.
  • Riesgos regulatorios, relacionados con visados, controles fronterizos, requisitos sanitarios y nuevas normativas de acceso a determinados países.
  • Riesgos tecnológicos y de ciberseguridad, cada vez más frecuentes debido al uso de dispositivos corporativos fuera de entornos protegidos.

Sin embargo, uno de los riesgos que más preocupa actualmente a las organizaciones es la ciberseguridad.

Cuando un profesional viaja, trabaja desde hoteles, aeropuertos, estaciones o espacios compartidos donde la protección de las redes no siempre está garantizada. Esta situación incrementa la exposición a amenazas como:

  • Robo de credenciales corporativas.
  • Interceptación de comunicaciones.
  • Conexión a redes WiFi inseguras.
  • Pérdida o robo de dispositivos móviles.
  • Acceso no autorizado a información confidencial.

Por este motivo, cada vez más empresas incorporan medidas como el uso obligatorio de VPN corporativas, autenticación multifactor, cifrado de dispositivos o plataformas de gestión remota capaces de bloquear o eliminar información en caso de incidente.

El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) advierte de que la pérdida o sustracción de dispositivos móviles puede provocar importantes brechas de seguridad cuando no existen protocolos adecuados de protección.

La protección del viajero ya no depende únicamente de su comportamiento individual. Requiere una estrategia corporativa que combine tecnología, formación y procedimientos claros para minimizar la exposición al riesgo.

El “duty of care” en los programas de Business Travel

El concepto de duty of care hace referencia a la responsabilidad que tienen las empresas de proteger a sus empleados durante cualquier desplazamiento profesional.

Aunque durante años fue percibido como una recomendación de buenas prácticas, actualmente constituye una obligación con implicaciones legales, reputacionales y operativas que afecta directamente a la gestión de los viajes corporativos.

En España, esta responsabilidad se apoya principalmente en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que establece el deber empresarial de proteger a los trabajadores frente a los riesgos derivados de su actividad profesional. Esta obligación no desaparece cuando el empleado sale de la oficina para realizar un viaje corporativo.

Aplicado al business travel, el duty of care implica que la organización debe evaluar los riesgos asociados al destino, proporcionar información adecuada al trabajador y garantizar que dispone de los recursos necesarios para afrontar posibles incidencias durante el desplazamiento.

Además, la jurisprudencia española ha reforzado esta responsabilidad mediante la figura del accidente en misión, que amplía la protección del trabajador durante gran parte del desplazamiento profesional, incluyendo trayectos, alojamientos y actividades vinculadas al viaje.

La evolución de este concepto también ha incorporado nuevas dimensiones relacionadas con el bienestar emocional. Aspectos como el estrés derivado de los viajes frecuentes, la fatiga acumulada o el aislamiento prolongado pueden afectar al rendimiento y a la salud de los empleados.

Por ello, las empresas más avanzadas ya contemplan el duty of care desde una perspectiva integral que combina seguridad física, salud mental, asistencia médica y protección digital.

Cómo construir una estrategia de Business Travel más resiliente

La creciente complejidad de la movilidad corporativa exige pasar de una gestión reactiva a un modelo basado en la prevención y la anticipación.

Una de las referencias internacionales más relevantes en este ámbito es la ISO 31030, una norma que establece directrices específicas para la gestión de riesgos asociados a los viajes corporativos. Su objetivo es ayudar a las organizaciones a proteger a sus empleados y reducir la exposición a incidentes durante los desplazamientos.

Construir una estrategia resiliente implica actuar antes, durante y después de cada viaje.

Antes del desplazamiento, la organización debe evaluar los riesgos del destino, revisar las alertas de seguridad, validar la documentación necesaria y garantizar que el empleado dispone de toda la información relevante para viajar con seguridad. 

La elección del alojamiento también forma parte de esta planificación preventiva. Contar con soluciones de alojamiento corporativo gestionadas y adaptadas a las necesidades de los profesionales desplazados permite a las empresas mantener un mayor control sobre aspectos relacionados con la ubicación, la seguridad y la experiencia del viajero. Propuestas como BizTrip ayudan a reforzar las políticas de movilidad corporativa al ofrecer alternativas diseñadas específicamente para estancias profesionales, facilitando una gestión más eficiente de los desplazamientos y del bienestar de los empleados. 

Durante el viaje, resulta esencial mantener una comunicación constante con el profesional desplazado. Las herramientas de geolocalización, los sistemas de alertas en tiempo real y los servicios de asistencia 24 horas permiten reaccionar con rapidez ante cualquier incidencia.

Tras el regreso, las compañías deben analizar la experiencia del viajero, identificar posibles problemas y actualizar los protocolos cuando sea necesario. Este proceso de mejora continua facilita la adaptación de las políticas de movilidad a un entorno cada vez más cambiante.

La tecnología desempeña un papel cada vez más importante en este proceso. Plataformas integradas de gestión de viajes, herramientas de control de gastos y sistemas de monitorización permiten centralizar la información y agilizar la toma de decisiones.

Además, la colaboración entre recursos humanos, seguridad corporativa, compras, tecnología y movilidad internacional resulta imprescindible para construir programas sólidos y eficaces.

La realidad actual demuestra que la seguridad ya no puede abordarse como un elemento aislado dentro del business travel. La combinación de riesgos geopolíticos, amenazas digitales, exigencias regulatorias y nuevas responsabilidades empresariales obliga a las organizaciones a adoptar una visión mucho más amplia de la movilidad corporativa.

Las empresas que integren la gestión del riesgo dentro de su estrategia de viajes estarán mejor preparadas para proteger a sus equipos, garantizar la continuidad de sus operaciones y mantener su competitividad en un entorno internacional cada vez más exigente.

 

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